Escapada de 3 días en autocaravana por Ávila y Segovia.
¿Tienes un puente o fin de semana largo y ganas de desconectar sin renunciar a la historia, la naturaleza y la buena mesa? Esta escapada en autocaravana por Ávila y Segovia es perfecta para ello. En solo tres días puedes recorrer siglos de historia, saborear la mejor cocina castellana y dormir con vistas a murallas medievales o bajo el cielo estrellado de la Sierra de Gredos. Todo, desde la comodidad de tu casa sobre ruedas y a un ritmo pausado.

Día 1: Bienvenida a Ávila, ciudad amurallada.
Mañana: llegada y primera impresión.
Arranca la aventura aparcando la autocaravana en el área habilitada junto a las imponentes murallas de Ávila (coordenadas actualizables, pero suele tener buena accesibilidad y servicios básicos). Ya desde aquí, el escenario es impresionante: torres de piedra que han resistido siglos te dan la bienvenida a una ciudad Patrimonio de la Humanidad.
Mediodía: viaje en el tiempo.
Adéntrate en la muralla y recorre su adarve. La vista panorámica de la ciudad y del entorno natural que la rodea es espectacular. No te pierdas la Catedral del Salvador, con su aire de fortaleza, ni la Basílica de San Vicente, joya del románico. Pasea por las calles empedradas del casco antiguo, donde las tiendas artesanas conviven con tascas históricas y modernos cafés con encanto.
Tarde-noche: sabores de Castilla.
Cuando cae la tarde, es momento de rendirse al paladar: reserva en algún restaurante con terraza frente a las murallas. Prueba la famosa yema de Santa Teresa como entrante dulce y el chuletón de Ávila al punto como plato principal. Cena con vistas, luz dorada y la ciudad iluminada como telón de fondo.
Pernocta.
Vuelve a tu autocaravana, que te espera tranquila y segura. El área ofrece una experiencia nocturna casi mágica: silencio absoluto y la silueta de la muralla brillando bajo la luna. Un descanso perfecto.
Día 2: De Ávila a Segovia, naturaleza entre medias.
Mañana: rumbo al valle.
Despierta con la luz filtrándose por la ventana y prepárate para salir. En ruta hacia Segovia, haz una parada obligada en el Valle de Iruelas, una reserva natural que ofrece rutas de senderismo entre pinos, arroyos y vida silvestre. Es un paraíso para un picnic tranquilo junto al río o una pequeña caminata fotogénica.
Mediodía: llegada a Segovia.
Al llegar a Segovia, busca estacionar en el área de autocaravanas cercana al centro (bien señalizada, con acceso al casco antiguo en pocos minutos). Camina directo al corazón de la ciudad: el Acueducto romano, perfectamente conservado y símbolo indiscutible de Segovia. La ciudad combina belleza arquitectónica con alma viva.
Tarde: historia y panorámicas.
Continúa tu paseo hacia la Plaza Mayor, disfruta de las calles animadas, las tiendas de productos locales, y visita la impresionante Catedral. Luego, entra al Alcázar de Segovia, con su silueta de cuento y su interior palaciego. Sube a la torre si puedes: la vista del valle es inolvidable.
Cena con tradición.
A estas alturas, el apetito pide homenaje. No hay duda: cochinillo asado al estilo tradicional, con piel crujiente y carne melosa, en uno de los mesones típicos cerca del acueducto. Un clásico que nunca decepciona.
Pernocta.
Tu autocaravana te espera para una noche tranquila. Algunas zonas permiten dormir con vistas elevadas hacia la ciudad iluminada. Ideal para una copa de vino y contemplar el silencio de la noche segoviana.
Día 3: Jardines reales y pueblos con alma.
Mañana: La Granja de San Ildefonso.
Sal temprano hacia el Real Sitio de La Granja, a solo unos minutos de Segovia. Recorre los jardines barrocos, deja que el sonido del agua de sus fuentes te relaje y visita el Palacio Real, testigo de la realeza borbónica. El entorno es ideal para caminar sin prisa, entre avenidas arboladas y esculturas clásicas.
Mediodía: café y tentempié.
Tómate un café con vistas en el chiringuito del parque. Un lugar ideal para respirar, anotar memorias del viaje y prepararte para el regreso. Pero aún hay más.
Tarde: joyas medievales en el camino de vuelta.
Antes de volver a Madrid, puedes añadir un último toque de encanto medieval: Pedraza, con su plaza empedrada, castillo y sabor a tiempos antiguos. O bien Sepúlveda, encaramada sobre el río Duratón, perfecta para una última foto y quizás una tapa improvisada.
Consejo final.
Descarga mapas offline antes de salir y crea una playlist con música castellana, instrumental o lo que inspire tu viaje. La carretera también es parte del encanto.
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