Parte 7 – Día 7: Saint-Malo.
Sains-Malo: un día de entre murallas, mar y marisco fresco.
Tras la llegada el día anterior, la séptima jornada del viaje se dedica por completo a disfrutar de Saint-Malo, una de las ciudades costeras más bellas y con más personalidad de Francia. Es un día sin prisas, pensado para caminar, saborear la gastronomía local y sumergirse en la historia corsaria que impregna cada rincón de la ciudad.

Moverse por Saint-Malo: consejos prácticos.
Saint-Malo es una ciudad ideal para recorrer a pie. La zona más interesante —Intra-Muros— es completamente peatonal o de tráfico muy reducido, por lo que la mejor opción es aparcar la autocaravana en la zona elegida para pernoctar y moverse caminando.
Existen autobuses urbanos que conectan diferentes puntos de la ciudad, pero la distancia entre los lugares de interés es tan cómoda que la mayoría de viajeros optan por recorrerlo todo andando.
La ciudad amurallada: un viaje al pasado.
Intra-Muros es el corazón histórico de Saint-Malo. Rodeada por murallas imponentes que miran al Atlántico, conserva un carácter único: calles adoquinadas, tiendas tradicionales, cafés acogedores y un ambiente que mezcla historia, cultura y esencia marinera.
Imprescindibles dentro de Intra-Muros.
• Catedral de Saint-Vincent, elegante y luminosa
• Paseo por las murallas, con vistas espectaculares al mar
• Isla del Grand Bé, accesible en marea baja
• Calles comerciales llenas de vida y artesanía
El paseo por las murallas es, probablemente, lo más memorable: desde lo alto, el océano golpea las rocas, los barcos entran y salen del puerto y la ciudad se extiende a los pies del viajero.
Playas y paisajes.
Saint-Malo cuenta con varias playas amplias y familiares. La Plage du Sillon es la más popular: larga, con arena fina y un paseo marítimo perfecto para caminar o sentarse a observar la vida local.
En días de marea muy baja, el paisaje cambia por completo, dejando al descubierto bancos de arena, islotes y caminos que aparecen y desaparecen según sube el agua.
Gastronomía local: marisco fresco y tradición bretona.
Saint-Malo es un paraíso para quien disfruta del marisco. En los restaurantes del puerto y de Intra-Muros es habitual encontrar:
• Ostras de Cancale
• Mejillones de la zona
• Vieira a la bretona
• Pescados frescos del día
A esto se suman las famosas galettes bretonas (crepes de trigo sarraceno) y las sidras artesanales que acompañan perfectamente cualquier comida.
Un día para saborear Saint-Malo.
La séptima jornada es pura calma: paseos, gastronomía, mar y un ambiente histórico que envuelve cada rincón. Saint-Malo seduce, y dedicarle un día entero permite apreciarla como se merece.
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