Parte 8 – Día 8: Saint-Malo – Nantes.
Camino a Nantes: entre historia, arte y buena carretera.
Después de varios días recorriendo la costa bretona, la ruta continúa hacia el sur. El objetivo del día es llegar a Nantes, una ciudad vibrante y moderna que sorprende a quienes la visitan por primera vez.

La ruta desde Saint-Malo.
El trayecto hasta Nantes es cómodo y no demasiado largo. Las carreteras están en buen estado, con tramos rápidos y paisajes que van cambiando conforme se avanza hacia tierras más urbanas.
La autocaravana se siente especialmente cómoda en este tramo, con múltiples áreas de descanso y puntos donde detenerse a tomar un café o disfrutar de una vista panorámica.
Llegada al Nantes Camping.
Para pasar la noche, el Nantes Camping es una de las mejores opciones. Situado en una zona tranquila, rodeado de naturaleza y muy bien conectado con el centro mediante transporte público, es perfecto para descansar y tener una base cómoda para explorar la ciudad.
Cuenta con parcelas amplias, sombra, buenas instalaciones y un ambiente relajado. El personal suele ser amable y eficiente, lo que hace que la llegada sea especialmente agradable después del viaje.
Primeras impresiones de Nantes.
Nantes sorprende desde el primer momento. Es una ciudad artística, creativa y llena de vida. El contraste entre su pasado histórico y su apuesta por el arte contemporáneo la convierte en un destino único dentro de Francia.
Al caer la tarde, un paseo suave por los alrededores o una salida breve al centro permiten empezar a conectar con su esencia: avenidas amplias, edificios elegantes y propuestas culturales por todas partes.
Un día de transición hacia una ciudad vibrante.
La jornada concluye con una sensación clara: Nantes promete mucho. El día siguiente estará dedicado por completo a descubrirla en profundidad.
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